jueves, 22 de septiembre de 2011

PARA ROY - LA RUTA DEL CAFE

No puedo menos que sonreir cuando a estas horas de paz y tranquilidad, previas al dulce sueño que espero me depare la noche, recuerdo nuestra conversación durante la cena.
¿Como es posible que la relación que mantenemos con los demás nos condicione dónde podemos tomar café? o mas bien donde lo puedes tomar tú, Roy.
Me contabas tus pericias durante estos últimos años cuando tratando de buscar esos rincones que a ti te gustan a determinadas horas de la tarde, para tus pensamientos, tu evasión y tu lectura del periódico, te encontrabas con mil dificultades a la hora de mantener una determinada cafeteria, o bar o como lo queramos llamar. Tu simpatía, el acercamiento al ser humano que tienes cerca y sobre todo la bondad que eres capaz de transmitir, hacen que en un determinado momento, los camareros al tercer día consecutivo de tomarte un café, transpasan la barrera del empleado y del cliente, convirtiéndose ese posible agradable rato en el suplicio de tener que soportar las gracietas, patochadas y chorradas de los demás, amén de la mala educación de la confianza mal entendidda y nada otorgada.
Asi que mi queridísimo Roy, una vez descartados todos los establecimientos por donde no puedes aparecer, debes mantener casi el único que te queda en las cercanias. Sabiendo ya, que estás rozando el límite de la confianza que debes otorgar a los camareros de ese agradable sitio, no te queda más remedio que, ahora que empieza el invierno , hablar del tiempo en el justo momento en que te sirven tu consumición, el resto a disfrutar de la agradable charla con tu chica si la tienes al lado, de tu lectura y si te queda tiempo .... SOÑAR.

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