martes, 27 de septiembre de 2011

APURO EN LA TERRAZA

Roy, sin ánimo de asustarte he de decirte que el Domingo lo pasé francamente mal.

Me ocurrió lo mismo que a ti con tu calamar, con la diferencia que yo por poco me meuero asfixiada con la tira de un trocito de bacon. ¡que forma tan absurda e indigna de morir! ¿no crees?.
Siempre he pensado que nuestra muerte debería de ser lo más digna posible, es decir, una enfermedad importante, en un accidente del que tu no hayas sido el responsable, sobre todo, y si es posible, en un acto heroico.

En estos casos y aunque no sirva de nada, siempre la gente te comparece, parece ser que un deceso honroso, hace que las loas hacia ti sean más honrosas todavía. Pero morir atragantada con una tira de bacon, es lo más ridículo que me hubiera podido suceder. Creo que hasta yo me hubiera reido de mi misma, si se puede hacer eso después de pasar a mejor o peor vida.

Me alegro por ti de haber salido airosa de ese mal trago (nuncza mejor dicho), por que sinceramente no te veía capaz de coger un objeto punzante y hacerme una traqueotomía. ¡¡¡PUFFF!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario