Tengo la enorme suerte de ser abuela, si, si, abuela. Esa palabra que algunos relacionan con decrepitud y vejez y que para mi significa seguir alcanzando la plenitud de mi vida repetida por tercera vez .
El 30 de Abril tuve la enorme suerte de coger entre mis brazos a mi nuevo nietecito. Una criaturita todavia marcada por la dureza del nacimiento pero inspirando esa ternura que solo puede hacerlo un recien nacido.
Mi pequeño del alma, como dice la canción, tiene mucho y abundante pelo largo y negro y unos ojos, que a pesar de no ver aún, transmiten toda la inmensidad y profundidad del universo.
Deseo a mi pequeñin que sea capaz de ser feliz, a través de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida, que tengo la capacidad de alejar de si todos los sinsabores y desgracias que nos rodean y que se vea siempre rodeado de sus seres queridos, que sin lugar a dudas le acompañarán un gran tramo de este camino.
Le he dicho a su abuelo que ya no es el hombre de mi vida, que ha sido sustituido por mi pequeño príncipe azul.

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