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- Charo me dijo: Oye, ya quisieras tener la despreocupación de los niños pequeños.....todo en ellos es alegria y certeza.
-Bien, dije, pero mis convicciones son mi reserva especial, la vieja guarida en donde solo cabe la alegria
-¿En serio?.
-Completamente.
Esta pequeña conversación me reiteró en la necesidad de abrir los ojos y mirar todo, todo, alrededor. Sentirte vivo y dar las gracias por ello. saber como alcanzar la meta de Juan Roselló Sr. y su satisfacción
en alejarse del bien y del mal, de relacionarse como pocos y guardar en su refugio tanto tesoro recibido.
Estar situado en el centro de la existencia que define al ser humano.
Así se cumplimenta la dulzura de vivir y tener intacta la capacidad de que nuestro sueño esté en el lugar y a la altura de los dioses eternos.
Arriba 2014.
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