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Adiós, James Gandolfini
Gracias por tus sólidas interpretaciones de género. Tú que no naciste para ser actor, tu familia y tu localización no ayudaban nada, te convertiste en uno muy grande. El recuerdo de cada película puede ser efímero, como muchos buenos momentos de la vida, pero siempre queda la obra, todas las interpretaciones que juntas, nos quedan en la memoria. Para siempre y allá donde lleguemos.
Hace muy poco te ví en la excelente película de Andrew Dominik, Mátalos suavemente. Junto a Brad Pitt y Richard Jenkins compones un trio estelar. Haces de lo que siempre ha sido habitual en tí, algo que enlaza perfectamente con Tony Soprano, ese personaje ya tan clásico. Pero había en esa interpretación un raro síntoma que preocupaba.Seguramente la ficción del rol ayudó a esa exposición tan fuerte de vulnerabilidad, a ese acercamiento volcado, decididamente, hacia el fín. A un presagio, en fín, que desgraciadamente se ha asomado ayer con toda su desgracia. Descansa mucho. Mi recuerdo queda ligado a esa genial intervención de la que pocos actores son capaces.
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