Conducir por las silenciosas noches de Los Angeles.En calles apenas transitadas.Como almas en pena tratando de asimilar la dureza de la vida.Con pérdidas totales,sin esperanzas....
Así empieza la magnifica DRIVE. La vimos hace poco tiempo y ya entonces nos gustó mucho. Hoy la he vuelto a ver en el Plus y he sentido la misma gran satisfacción de aquel dia.
Película innovadora, al menos en la forma, dentro de un género que dió grandes obras maestras en los 40 y 50 y que siempre ha incidido claramente en las historias de personajes marginados que nunca tuvieron nada fácil en la vida y se adentran en terrenos arriesgados donde neutralizar la pérdida. Aquella que busca la redención y cierto sentido de la existencia que, cuando llegan, lo hacen a través de caminos inesperados,duros,que les van a dar dignidad y valor para encarar el mañana si es que lo hay.
Desde la ausencia total del afecto, DRIVE nos lleva a la lealtad y por fín al amor.Larga búsqueda,gran encuentro.
Con una banda sonora que rescata a Riz Ortolani, y con la sabiduria en la modulación de las secuencias de acción ,el director Nicholas Rehn nos adentra en la soledad de este moderno cow-boy al volante de su coche.Siempre avanzando,siempre buscando,siempre esperando....
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