Yo sin embargo supe hacerlo cuando estabas viva. Supe ver a la Vicky que nunca había conocido. Después de tantos años de antipatía mutua e incluso enemistad, tuvimos la enorme suerte de conocernos, querernos, respetarnos y encontrarnos una en la mirada de la otra.
Siempre guardaré conmigo tus palabras de agradecimiento cuando te hacía algo. Tu bondad hacía nosotros dos cuando eras consciente de nuestra esclavitud y sufrias por ello y sobre todo, sobre todo, tu alegre sonrisa.
Se que allá donde estés habrás encontrado a mi mami. Que la estarás contando las bondades de tu hijo. Claro está que mi querida mamá la estará replicando con las bondades de su hija, y sobre todo, tengo la seguridad de que ambas cuidareis de nosotros dos.
Sé también que ya estarás en compañia de tu querido chatito. Ese hombre al que quisiste tanto y tanto te quiso, espero que la felicidad para vosotros sea eterna. No puedo imaginar tu eternidad sin la compañia de esa madre amorosa a la que tanto echaste de menos en tu etapa final. Estoy convencida de que ella y mi querida santita, estuvieron a tu lado en ese tránsito entre la vida y la muerte, lleno de paz y tranquilidad.
Espero que estas breves y humildes palabras te sirvan de homenaje y que sepas que siempre estarás en nuestro corazón.
Te queremos Vicky
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