Cuando miro a mi alrededor observo que este mundo esta cada vez más en penumbra y que practicamente nada ni nadie podrá ya salvarle.
Esta visión pesimista de todo lo que nos rodea puede cambiar de un momento para otro, cuando ves un rayo de luz, mi rayo de luz, otro rayo más de luz en mi vida, que en este caso es el nacimiento de mi pequeña princesita. MI NIETA.
Otra vez he tenido el privilegio de sostener entre mis brazos a ese pequeñísimo ser humano que acaba de nacer. Su carita, sus manos, sus pies y todo su cuerpecito, inspiran una ternura dificil de explicar.
Deseo para ella que sea capaz de tomar de todos los que le rodean, los sentimientos más bellos, las mejores intenciones y sobre todo, que se convierta en un ser humano especial, distinguiéndose de los demás por su honradez y gran corazón.
Quizás esto no sea fácil, todo lo que nos rodea es tan corrupto y desalentador, que parece casi imposible no contaminarse, pero yo espero que mi nueva pequeña princesita crezca rodeada de las personas que más la quieren y que le puedan aportar esos inmutables valores, que sin duda hará posible que su vida sea más plena, satisfecha y féliz.
BIENVENIDA AL MUNDO
